Querétaro y el dulce olor de su aire

Autor:
Luis Ernesto de la Garza

Semana Santa, México

Querétaro siempre me ha parecido un hechizante lugar, lleno de una cosmopolita magia. Recuerdo que en mi niñez era sólo un lugar por el que se pasaba al viajar por carretera desde la Ciudad de México a los estados del norte o del centro. Siempre resultaba mágico ver desde la ventana del auto, en las noches, el largo e iluminado acueducto, enmarcado por una infinidad de luces de ciudad, y guiando el camino hacia una zona de torrecitas de iglesia y de campanarios. Esa fue la primera imagen que tuve de esta bella ciudad.

Arte en las casas de QuerétaroFue hasta tiempo después, con la edad suficiente para viajar solo, que tuve la oportunidad de conocer, más a detalle, a la mística ciudad de Santiago de Querétaro (su nombre oficial). Reconozco que mi pretexto era visitar a familiares, lo cual siempre ha sido un placer, por lo que esto se repetía casi cada vez que tenía vacaciones. Ahora con los tours, conocer la ciudad es mucho más cómodo. El encanto de Querétaro, hizo que adoptara a esta ciudad como mi escuela de historia, como un inmenso templo, como una musa inspiradora y como un fenomenal escenario para las artes.

Convento de las CrucesRecuerdo muy bien el primer día que desperté en Querétaro, dispuesto a conocer la ciudad y a comerme sus calles llenas de nutritivo arte, color, de historia y devoción; desde ese día la ciudad me bendijo con una coqueta probada de sus maravillas. Recuerdo el olor dulzón del aire, que todavía hoy permanece en la ciudad y en mi mente. Ese día entré a la primera iglesia que encontré, la llamada Iglesia de las Cruces, cuyo “Patio de las Aguas” me contó la historia del acueducto de la ciudad, pues era ahí justamente donde se administraba el agua que abastecía a la ciudad. Ahí pude tocar con mi mano un cristo pintado sobre una pared, y poner mi dedo dentro de los agujeros de balas, hechos como práctica por militares durante tiempos de un México bélico. Además, aquí se encuentra uno de los 3 únicos árboles, en todo el mundo, cuyas espinas crecen en forma de cruces, que además tienen tres espinas pequeñas en donde supuestamente se ubican los clavos sobre la cruz, hecho sorprendente tanto para creyentes como para agnósticos. Así comencé mi recorrido por Querétaro.

Casas con placas en QuerétaroDesde mi primera visita a esta ciudad, descubrí un auténtico deleite en recorrer a pie todo el Centro Histórico, descubriendo siempre sus súper limpias y hermosas callecitas, fiel testimonio de que ésta ciudad fue una de las principales capitales durante la época colonial. A cada paso aparecen placas sobre las altas paredes de alguna de las elegantes casas, que si uno se toma el tiempo de leerlas, aleccionan sobre algún importante hecho histórico del país ocurrido justo en dicha casa; hechos que van desde alguna conspiración de independencia, hasta la creación de la mismísima Constitución Mexicana de 1917, que sigue siendo la base legal de México hasta nuestros días.

Calles de QuerétaroPero el placer no se queda en las calles, el afán de exploración y la curiosidad siempre me obligaron a entrar a cada una de estas casas históricas, que hoy en día se intentan disfrazar de papelerías, neverías, oficinas y negocios diversos, pero no pueden ocultar el innegable peso artístico e histórico que sus paredes y techos exudan.Todavía hoy guardo muchos objetos y recuerdos que compré en cada uno de estos lugares, como si pudieran regresarme, en algún momento, al tiempo y lugar donde los encontré.

La Mariposa en QuerétaroDescubrí que dentro de estas maravillosas casonas hay experiencias que llenan todos los sentidos de maneras extraordinarias. Las siguientes vacaciones, buscando un postre, escuché un día: ¿Quieres un helado de mantecado?, y por supuesto, pensé que la expresión era redundante, y aunque no estaba tan equivocado, después supe que “mantecado” era el sabor particular de un delicioso helado, que mezcla la calidez de la canela con la frescura de la ralladura de limón en una deliciosa creación de una de las cafeterías más tradicionales de Querétaro. Así probé también, las exquisitas jericayas, parecidas a la natilla, servidas en envases pequeños, horneadas o flameadas. También probé los maravillosos buñuelos, bañados con piloncillo, clásicos de la repostería mexicana, pero que hechos con las cuidadosas manos Queretanas, adquieren un significado completamente nuevo.

Septiembre en QuerétaroEn la calle se pueden encontrar también muchos puestos de comida realmente típicos y deliciosos, que en septiembre, se decoran con los colores patrios creando una armonía visual con las luces que adornan todas las calles. Decidí visitar Querétaro en esa época para aprovechar el ambiente mexicano colonial de la ciudad, y descubrí que varias de las plazas del centro ofrecen espectáculos de música y fuegos artificiales. En todo Querétaro se puede respirar el alegre y festivo ambiente patrio. Participar en el festejo resultó una experiencia extraordinaria, con el sonido de las cornetas, las banderitas mexicanas, los fuegos artificiales, la música, la comida y el colorido vestuario de los participantes. El día de aniversario de la independencia decidí vestirme con los colores de la bandera mexicana, y fue una agradable sorpresa descubrir que el común de la gente había tomado la misma decisión.

Procesión del Silencio en QuerétaroLa integración de la sociedad Queretana en los eventos públicos es realmente espectacular. Así lo observé casi de manera sorpresiva, también durante la Procesión del Silencio, celebrada durante los días santos antes de la pascua, pues aunque yo sabía que se llevaba a cabo, nunca lo había visto realmente. Hombres y mujeres cubiertos de pies a cabeza caminando descalzos, algunos flagelándose públicamente y otros cargando por un largo trayecto imágenes y estatuas religiosas en una procesión realmente silenciosa, ni siquiera los pasos resuenan en el frío piso de adoquín, sólo los cascos de los pocos caballos y el rechinar de la madera de un par de carretas jaladas por penitentes, cargadas de imágenes y flores, lo que le da al evento su debida solemnidad. Entonces me descubrí participando en este espectáculo con mi silencio. Resultó ser un auténtico viaje en el tiempo, enmarcado entre casonas que hacen pensar en los oscuros tiempos de la Santa Inquisición.

Dulce aire de QuerétaroDurante muchos años he descubierto esta ciudad del mismo modo en que la luna fue descrita por Jaime Sabines: “…no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y controladas”. Yo sé que hay una infinidad de atractivos en esta hechizante ciudad con los que aún tengo que encontrarme, por eso ahora junto mi tiempo para regresar pronto y permitirme sorprenderme una vez más. Hoy en día es muy sencillo encontrar promociones de hoteles en Querétaro y tener la oportunidad de aumentar mi dosis de esta mágica ciudad. Recuerdo el dulce olor de su aire, sus suaves y rosados cielos, y enciendo mis deseos de volver, dejándome caer en las maravillosas redes de Santiago de Querétaro.

 


Escrito por Luiser de la Garza