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Cualquiera que no conozca Medellín se quedará boquiabierto si visita la capital de Antioquia entre los meses de Julio y Agosto. Cada año, varios miles de turistas son testigos de la fantástica Feria de las Flores. Siemprevivas, claveles, margaritas y un sinnúmero de otras flores son los principales elementos que agracian con su aroma y colores las calles durante diez días, honrando las tradiciones paisa y las raíces de todas las comunidades que asisten a este evento.
El festival se llevó a cabo por primera vez allá por el año de 1957, gracias a una inteligente iniciativa de las autoridades turísticas de la ciudad. Se dio inicio con la participación del Club de Jardinería de Medellín como expositor en el atrio de la Catedral, y con tan solo 40 silleteros que con orgullo mostraron sus obras arte. Cincuenta años después, estas obras hechas con flores por cientos de participantes dejan sin aliento a los espectadores.
Y no es para más. Medellín es uno de los mayores exportadores de flores frescas en el mundo, lo que explica la facilidad con la que las calles se visten de colores vibrantes y hermosos. Cada silletero desea demostrar sus habilidades pasadas de generación en generación con sus arreglos para ganar el primer lugar de la feria.
Pero no sólo son los adultos los que marchan con sus flores en la espalda, sus hijos empiezan ya a temprana edad a seguir los pasos de sus padres y abuelos, cargando consigo sus propias obras floridas para mostrarlas al mundo. Hay que mencionar que esto no es tarea fácil. Cada silleta de flores que llevan los niños puede llegar a pesar hasta 20 ó 25 kilos, lo que no los detiene, ya que portan con orgullo aquello que demuestra sus tradiciones y habilidades.
A lo largo de los días de la fiesta se llevan a cabo otros desfiles que le harían pensar a uno que está en el carnaval de Río de Janeiro. Los camiones de escalera, adornados de manera vistosa con globos y todo tipo de detalles, se pasean por las calles como si se tratara de una gran fiesta que nunca termina. Esta parte del desfile es relativamente nueva, pues lleva diez años en su haber, pero se ha vuelto ya algo infaltable en los festejos de las flores.
¡Y qué decir de la tradicional cabalgata! Varios miles de caballos, magníficos y hermosos, desfilan montados por sus orgullosos amos. Estos jinetes se dan cita en Medellín desde todas partes de la bella Colombia. Durante la edición de 2010, la número 53, se contaron más de 6,000 de estos nobles animales. Algunas damas se vistieron con los trajes característicos de su región y montaron con gran alegría y destreza. De igual manera hay carrozas minuciosamente decoradas con los colores nacionales que son jaladas por las calles para el deleite de los espectadores.
Además, si sientes pasión por los motores, te fascinará el desfile de autos clásicos de hace más de 35 años que se encuentran en increíbles condiciones. Éste atrae a tal número de gente que las compañías de autos extranjeras buscan siempre tener presencia en el evento.
Tampoco hay que olvidar los bailes, la música, la exposición de orquídeas, y claro, ¡la deliciosa comida típica! No dejes pasar esta increíble oportunidad si visitas Medellín en estas fechas. Es muy recomendable reservar tu hospedaje con anticipación, ya que asisten cientos de entusiastas turistas, pero sobre todo, ¡no olvides traer un sombrero y bloqueador solar, porque habrá tantas cosas por hacer en la calle que no te darás abasto!
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